CAMBIO DE MONEDA, CERO Y VAN TRES. EL CASO ARGENTINO

 

 

Desde 1970 Argentina ha eliminado 13 ceros de su moneda local. En otras palabras hoy una gaseosa en vez de costar un peso habría costado 10 billones de pesos. Según el economista Aldo Abraham, el quitar ceros a una moneda local no es ni una pérdida ni una ganancia. Simplemente es un indicador de que un país no está haciendo las cosas bien . Argentina, de otra parte, entre el 89 y el 90 sufrió tres hiperinflaciones cuyo pico más alto llegó al 5.000%. Cuando un país entra en hiperinflaciones se pierde la credibilidad.

 

En su concepto la pérdida o ganancia del valor de una moneda está dada por el manejo de la política monetaria que hace el Banco Central. Quitarle ceros a una moneda en realidad no sirve, dice Abraham, salvo para simplificar el cálculo de las cuentas. Los ceros no tienen ningún impacto económico, eliminarlos es simplemente una medida práctica. No ha funcionado nunca porque se sacan tres ceros pero la inflación vuelve y los coloca. En el año 1991, el entonces Ministro de Economía Domingo Cavallo decretó la Ley de convertibilidad que finalmente en 1993 sacó cuatro ceros (10.000 australes, un dólar) para dejar un peso, un dólar.

 

La convertibilidad, muy distinta a simplemente quitar ceros. Antes, los argentinos no tenían credibilidad y consideraban que sus dirigentes no eran capaces de manejar la crisis monetaria. Los argentinos confiaban en el dólar. Entonces Cavallo emitió un papelito en el que 10.000 australes eran un peso y cada peso es un dólar que guarda el Banco Central. De esta manera, con la convertibilidad, Argentina logró estabilidad monetaria y cambiaria. Las gente ni ganó ni perdió pero recuperó la confianza. Es imposible que un país pueda desarrollarse económicamente si no es estable en términos cambiarios y monetarios. Yo creo que para la gente la convertibilidad fue más beneficiosa y para el gobierno argentino tuvo el costo de tener que entregar como aval las reservas internacionales , finalizó Abraham.

 

La gente lo asimiló bien y se acuerda cuando todo era el desastre. No obstante, la convertibilidad trajo problemas de competitividad porque estamos pegados al dólar. Los productos argentinos se encarecieron y Argentina no puede bajar los costos internos , dijo Heltz.